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Ilich Uliánov, Vladímir (Lenin)

Ilich Uliánov, Vladímir (1870-1924), más conocido como Lenin, fue un dirigente bolchevique y de la Revolución rusa de 1917, fundador del Partido Comunista de Rusia. Toda su vida consciente está ligada a la defensa de las ideas del marxismo y la práctica revolucionaria. En 1887 ingresó en las filas marxistas, iniciando la polémica contra el populismo y el llamado “marxismo legal”. Junto con Mártov, organizó en 1895 la Liga para la Emancipación de la Clase Obrera. Deportado en 1897, emigró posteriormente a Europa, donde fundaría Iskra. Líder de la fracción de los bolcheviques en 1903, abandonaría Rusia nuevamente tras la revolución de 1905 y no volvería hasta abril de 1917, en pleno estallido revolucionario, para dirigir al Partido Bolchevique hacia la toma del poder. Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo tras el triunfo de octubre.
Sus aportaciones al marxismo se extienden a todos los campos: filosofía, materialismo histórico, economía política, teoría del Estado, imperialismo, cuestión nacional, sobre el partido proletario… Sus obras completas abarcan más de 50 volúmenes. La Fundación Federico Engels ha publicado sus trabajos más destacados.

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Sinopsi

Este texto clásico de Lenin, escrito en la primavera de 1916, ofrece una panorámica del desarrollo de la economía mundial y de las relaciones internacionales entre las principales potencias capitalistas de la época desde el último cuarto del siglo XIX hasta el estallido de la guerra mundial en 1914. Su objetivo es arrojar luz sobre la esencia del imperialismo, comprender su base económica y armar ideológicamente a la vanguardia obrera para hacer frente al chovinismo alimentado por las diferentes burguesías nacionales y, en su decadencia política, por los propios dirigentes socialdemócratas de la Segunda Internacional.

El imperialismo es una fase peculiar, decadente, del capitalismo, caracterizada por el dominio de la oligarquía parasitaria sobre la economía mundial y la sustitución de la competencia por el monopolio. Y en esa fase de capitalismo parasitario o en descomposición, como la califica Lenin, la obtención de beneficios mediante la especulación adquiere un peso preponderante. Como si el libro estuviese escrito hoy, Lenin señala que “el grueso de los beneficios va a parar a los ‘genios’ de las intrigas financieras”, que el mundo se divide entre unas cuantas potencias prestamistas y una mayoría de países deudores, que, lejos de impulsar el desarrollo de los países más atrasados, la enorme acumulación de capital de los países imperialistas es usada para perpetuar la pobreza de las masas y afianzar las relaciones de dependencia, condiciones necesarias para la existencia del capitalismo; y, finalmente, que la desintegración social se hace presente en el propio corazón del sistema.
La auténtica superación de esta etapa no es una vuelta atrás en la historia o un capitalismo de rostro humano, como defendía la política pequeñoburguesa y oportunista de la época, sino la expropiación de los medios de producción para planificarlos con el objetivo de satisfacer las necesidades de la inmensa mayoría de la sociedad. Lógicamente, esta transición no es automática, sino que requiere la organización consciente y la acción revolucionaria de las masas para poner fin al dominio de la sociedad por los capitalistas.

Dades bibliogràfiques

Idioma

Castellà

Any de publicació

2016

Pàgines

210

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